Fran o Francesc

El nombre de los seres humanos siempre da lugar a miles de juegos, variantes, e incluso cuando eres pequeño, a diminutivos a veces crueles. Mi nombre no podía ser una excepción. Hagamos un poco de historia antes de comenzar con el desarrollo del título de esta entrada.

Yo nací en el 1974 bajo el nombre de Francisco, sí, había un señor en el poder que impedía poner en el registro civil el nombre que mis padres me querían poner desde un inicio, y que tiene gran tradición dentro de mi familia. Mi abuelo paterno se llamaba Francesc, el iaio Paco como era conocido en la familia. Un guardia civil con fuerte carácter que quiso poner su nombre a su hijo menor, es decir a mi tío. Supongo que para diferenciar al hijo del padre, éste empezaron a denominarlo Paquito. Si es curioso, en la actualidad, pese a haberse jubilado, el hombre sigue siendo el tiet Paquito. Como podéis ver, mi nombre es habitual en mi familia, aunque yo de momento no tengo intención de poner este nombre a mis hijos, no me gusta mucho la tradición de que los hijos lleven el nombre del padre.  He de decir que cuando la ley lo permitió, solucione el pequeño error de que en la documentación apareciera Francisco, y en la actualidad aparezco en el registro civil como Francesc Perez.

El nombre de Francesc al ser un poco largo, de 4 silabas, la gente que me ha rodeado siempre ha buscado formas de reducirlo. Siscu me llamaban en EGB, un nombre que la verdad, cada vez que pasa más el tiempo, menos me gusta, y que al pasar al instituto, y conocer gente totalmente nueva, me encargue personalmente de que ese apodo se cortará de raíz. Todavía cuando veo algún amigo de aquella época, me sigue llamando de esa forma, y la verdad se me hace un poco raro. Durante en el instituto donde las cosas suelen ser más impersonales, fui conocido por mi apellido, Perez.

Lo que me hace cierta gracia, es lo que la gente se llega a complicar para escribir mi nombre. Lo he visto de todos los colores, Frances (como un habitante del país vecino), Françesc (no sé porque ponen la ç), etcétera. Pero sin dudarlo, la forma que más me gusta de equivocación, y que he visto afortunadamente en pocas ocasiones es, Fransesch, no me diréis que es una forma rebuscada de escribirlo. Otro aspecto de mención, que por desgracia aquí es complicado de reproducir, es la forma que tiene la gente no catalana de pronunciarlo. Lo primero al oírlo me preguntan si soy español, que si ese nombre es del este, y después entre intentos, acaban pronunciándolo con suerte dispar en muchos casos. He de decir que con algunos acentos, el nombre de Francesc suena muy bonito, en especial con el acento canario, es que tengo debilidad por ese acento, que se le va a hacer. La misma debilidad que tengo oír el catalán con el acento mallorquín, bueno siempre que no sea muy cerrado como el de Nadal o el de Tomeu Penya, que a veces no se entienden ni ellos mismos.

Al pasar los años, la forma de llamarme ha cogido dos vertientes definitivas. La forma que me llaman en la familia y en el trabajo, Francesc, y la segunda, tal como me llaman en mi círculo de amigos más íntimos, Fran. Yo personalmente prefiero la primera versión, es decir mi nombre entero. Al principio no me acababa de gustar demasiado, pero a medida que pasan los años, me gusta más el nombre, pero también entiendo que es un poco largo, por lo que no me desagrada que lo acorten mis amigos.

Tengo una pequeña anécdota con la que me gustaría terminar este post. Una vez estaba hablando con una chica, y le dije lo siguiente: “Si eres familiar mío me llamarás Francesc, mientras que si eres amigo, me denominarás Fran, ¿como quieres llamarme tú?”. La chica cogió un poco la indirecta, y a una risa inicial, le siguió una respuesta sincera: “De momento te llamaré Fran, ya veremos dentro de un tiempo”. Lo que sucedió después sería otra historia, y que ahora no viene al caso, quizás algún día la cuente en otra entrada.
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