La odisea de envolver un objeto

Los paquetes de este añoEntraba en El Corte Inglés para comprar un objeto, hasta aquí se podría decir que todo muy normal, pero nada podía esperar en ese momento que tras tardar media hora comprando dos objetos, estaría cerca de una hora más dentro de ese edificio.

Al comprar pregunté, donde puedo envolverlo, y me dirigieron al parking 2 donde allí me lo harían de forma muy amable. Al llegar a la segunda planta del parking, observé que había unas 10 chicas, podríamos decir todas ellas alrededor de los 20 años, y una cola de personas que estaban esperando su turno para ser atendidas por una de esas amables jóvenes, para envolver los objetos comprados en el centro comercial.

20 minutos, y por fin me tocaba a mí, me dirijo a una chica, y esta empieza a envolver los objetos que había comprado. Con el primero que le doy intenta quitar el precio, tras varios arañazos a la etiqueta, empiezo observar que eso no es demasiado normal, así que con el segundo objeto que todavía tenía en mis manos empiezo a quitarle la etiqueta del precio, cosa que me lleva unos 10 segundos. Observando que la chica todavía seguía intentando quitar la etiqueta del objeto que le había dado, decido darle el mío para que empiece a envolverlo mientras yo me dispongo a quitar la etiqueta del objeto que la pobre chica había mutilado sin conseguir quitar el precio. Vale, ya había conseguido que los dos objetos ya no tuvieran la marca del precio, primer reto conseguido, eso si con un poca de más de faena de la prevista.

Ahora la chica empezaba a envolver el paquete. Comienza a darle vueltas para ver como le coloca el papel, una, dos y hasta tres veces, no entendía nada, pero la pobre muchacha no sabía como encarar el objeto, lo intenta, parece que la cosa va tirando, pero tras 5 minutos, observa que el papel es corto y no tapará todo el objeto. Evidentemente yo empezaba a flipar un poco, pero no decía nada. Cogé un nuevo papel y empieza el segundo intento. Tampoco hay suerte, tras más de 10 minutos intentando envolver el objeto no lo consigue, el papel empieza a romperse y no tiene más remedio que coger uno de nuevo. Yo ya no sabía como ponerme, la sonrisa empezaba a hacer presencia en mi cara aunque intentaba disimular como podía. La chica cada vez más me miraba más continuamente, no sé si es que le ponía nerviosa o empezaba a ser consciente que no podía envolver el objeto y no sabia como decirlo. Su tercer intento tampoco obtuvo el premio deseado, lo intentaba, le daba vueltas al papel, ponía un poco de celo aquí y allí, pero tampoco la cosa avanzaba mucho, hasta que tras otros 10 minutos no tiene más remedio que decirle a su compañera de al lado que la ayude, que ella no puede. Yo ya no sabia como ponerme, estaba a punto de descojonarme allí mismo, pero hubiera sido una falta de respeto bastante grande, así que me veis pensando en cosas tristes y girándome cada vez más de espaldas a la chica para disimular lo máximo. Tras la ayuda de su compañera y no sin algún esfuerzo más, tras más de media hora conseguía envolver el regalo, mirándome cada 30 segundos como diciéndome, normalmente no me pasan estas cosas.

Me daba miedo darle el segundo objeto, ¿tardaría tanto otra vez? me llene de valor y le dí la caja, esta vez sólo necesito 5 minutos para realizar el trabajo, aunque ya era demasiado tarde, yo estaba deseando salir de allí y tirarme al suelo de la risa. Los dos objetos eran simples cajas, vamos que no tenían ninguna silueta problemática para ser envuelta. Al final cojo los dos regalos, le digo muchas gracias y me voy de allí rápidamente.

Pero lo bueno es que me dirijo andando hacia mi casa que esta a unos 5 minutos del centro comercial de forma apresurada. La gente de la calle debería estar pensando, este tío es tonto, que hace riéndose sólo, y es que mi cara no podía dejar de mostrar una sonrisa. Cuando creía que la cosa no podría ir a peor, llego a la altura del portal de mi edificio. Como particularidad decir que en el portal hay dos puertas de cristal abatibles, separadas entre medio por un pilar, pero en estos momentos una puerta esta rota, por lo que encontramos un espacio totalmente abierto y otro con una puerta cerrada. Lógicamente me iba encarando mi andar a la zona abierta, ya que no tendría de hacer esfuerzo para abrir nada, cuando en ese momento cuando todavía me quedaban unos 4 metros para llegar frente al portal, zas!, sale un hombre de dentro del portal, ¿a que no sabéis porque lado lo hace?, pues por el de la puerta que todavía esta puesta, vamos la guinda que me faltaba a la tarde para reírme sin parar el resto de la noche.

Esta historia contada, ha sucedido esta tarde y los tiempos no han sido exagerados, son totalmente ciertos, y si, quizás sea un poco cabroncete riéndome de estas cosas, pero es que a veces me da la sensación que la especie humana esta punto de irse al cataclismo, eso si, con una sonrisa muy grande.
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